Hay un plato en la cocina sarda que no necesita salsas. Solo necesita paciencia y el aroma de nuestra tierra. Hablamos de la Gallina al Mirto.
Encontrar hoy una verdadera gallina de campo es difícil, pero su carne firme y sabrosa no tiene nada que ver con el pollo de supermercado.
El Secreto: La magia ocurre después de la cocción. La gallina hervida se envuelve caliente en hojas de mirto. El calor libera los aceites esenciales de la planta, perfumando la carne hasta el hueso.
El Procedimiento:
- Hervir: Cocinar la gallina en agua con cebolla, zanahoria y apio durante al menos 1,5 o 2 horas (¡la carne de campo es dura!).
- El Ritual: Escurrir la gallina todavía muy caliente y colocarla en una olla llena de ramas de mirto fresco. Cubrir completamente con más hojas.
- Reposo: Cerrar bien la olla y dejar reposar durante 24 horas.
- Servir: Limpiar de hojas. La carne olerá a bosque mediterráneo. Servir fría con un hilo de Aceite de Oliva Virgen Extra.

